Hay quien piensa que los
polos opuestos se atraen, pues cuando conocen a alquien que es totalmente
diferente a ellos sueltan la mítica frase justificando, por encima de todo, que
tal aspecto basta para demostrar que se complementan perfectamente el uno con
el otro. Por otro lado, muchas veces decimos “somos demasiado diferentes”
cuando pretendemos alejarnos de alguien. ¿Es todo cuestión de polos?
He conocido a gente muy
parecida a mi que ha acabado por cansarme, pues en los primeros momentos he
encontrado temas sobre los que hablar, canciones que compartir, películas que
recomendar… pero cuando los temas han terminado todo se ha llenado de
silencios; no han aparecido las risas, los gestos de cariño, la comprensión o
simplemente la chispa. Otras veces me ha ocurrido lo contrario, he conocido a
quien era mi antónimo. Una persona totalmente contaria, valga la redundancia,
con quien creía que poco podía compartir y lo he acabado compartiendo
todo. Del mismo modo, he conocido a
locos como yo, con mis gustos e inquietudes,
mi pasión por el chocolate y la tarta de queso con arandanos, mi
obsesión por la perfección e incluso mi horrible carácter hipocondriaco, y como polos iguales, no
nos hemos repelido, sino que la atracción ha sido tan grande que esas personas
son pilares importantes en mi vida.
Pues tras tanto análisis he
llegado a la conclusión que en la vida no todo es cuestión del tipo de polo, la
atracción se basa en todo aquello que hay detrás de un simple positivo o
negativo; se basa conectar, en conocer y por encima de todo en comprender.
Tengo todo tipo de polos en mi vida. Polos opuestos, polos iguales y polos que
no sabría ni clasificar. Incluso creo que yo misma voy variando mi orientación.

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